Opinion

Juan José Padilla, Torero

31 mayo, 2016

En la década de los 80 mi padre siempre me llevaba a compartir sus grandes pasiones: toros y flamenco.Tuve la oportunidad de escuchar a Ana Peña, gran cantaora del barrio de la Asunción (Jerez), así como al maestro Terremoto y emocionarme con la guitarra de su hijo, que más tarde terminaría subiendo a las tablas.

El toreo y el flamenco siempre han ido al unísono y ha sido siempre un verdadero honor tener la oportunidad de abusar de la confianza que me han ofrecido los maestros de los barrios de Santiago y San Miguel (Jerez).

Aún guardo un cariñoso recuerdo al recordado Juan Moneo El Torta, que aquí en casa tuve la suerte de grabar con él un programa para Tendido Cero. Lógicamente, acabamos de la mejor manera que se puede rematar, toreando muy despacio, mientras de fondo escuchaba sus seguiriyas.

No me puedo olvidar de los momentos mágicos llenos de cariño y atención que tuve del gran Moraíto chico, todo un ejemplo con guitarra en mano, puro sentimiento y maestro excepcional. Pero permitirme decirles lectores que más grande fue aún como persona. Cuántas más veces le pedía… “Morao toca por aquí un poquito”… “Ahí va sobrino…”, me decía él. A todo esto acompañado por mi querido y admirado maestro Fernando de la Morena, Diego Carrasco,Vicente Soto Sordera, los hermanos Zambo: Enrique, Joaquín, Luis… Las paredes de aquí, sin problemas, guardan el tesoro más preciado del más puro flamenco, pasando todo un elenco de la cultura flamenca que personalmente jamás olvidaré y siempre llevaré el recuerdo en mi corazón y el flamenco en las venas.

Comentarios (0)

Publicar comentario

Name
Email