Opinion

Moncho Borrajo

23 Mayo, 2011

Descubrir el flamenco fue como descubrir una puesta de sol: Bambino, Lola (Flores), Camarón… y otros muchos que yo conocía del mundo de la farándula. Domino algo de los cantes, aunque no conozco todas las connotaciones. Es del ser humano, de gitanos y de payos.

Quería mucho a Enrique Morente, y descubrí otro tipo de flamenco. Me gusta el cante, el puro, de raíz. Está bien que se investigue, pero que se mantengan los tiempos. Los vacíos son los silencios. Cuando el cantaor respira, y no sabes en un décimo de segundo si piensa, gime, llora… En cuanto a antiguos, La Niña de los Peines era una grande, que también diferenció el flamenco del hombre y de la mujer. Remedios Amaya tiene una forma de cante que es ella. Muchos cantaores tienen sus palos, es difícil que los canten todos bien.

El flamenco ha salido de los ‘cuartitos’ y ya es famoso. Pero debe siempre seguir existiendo el flamenco para minorías, en sitios pequeños. Un cómico es lo mismo, no puedes verlo a 200 metros, no le ven la cara. En los teatros se pierde el contacto, el dolor, el sufrimiento. En los últimos 20 años ha salido gente muy buena, como Poveda y otros jóvenes que le dan futuro al cante.

Cuando voy por Sevilla me gusta mucho ir a La Carbonería, la improvisación, desconocidos que de repente en un bar comienzan a cantar. Me sorprende. En Madrid es donde el flamenco estaba a más altura, y por la noche, cuando me llevaban a tablaos, cuando llegaba con Lola o con algún famoso, los artistas se ponían más serios. Huelva y Cádiz son los cantes que más me gustan. Al igual que la parte de Sevilla, también me gusta. Granada, Córdoba, Murcia… Yo le compuse una saeta al hermano de Antonio Mairena, a Manuel, y la cantó en la calle Parra de Sevilla; y coplas a Charo Reina.

Los flamencólogos son muy árabes, andaluces, narrativa oral… “Cuando yo escuché en los años 60 cantar a…”. Se acuerdan de todo. No utilizan un libro, como la tradición oral… y dan todo tipo de detalles.

Comentarios (1)
  • Catati - 21 Septiembre, 2011 a las 15:12

    Que buen comienzo: Descubrir el flamenco fue como descubrir una puesta de sol.
    Yo cuando lo ví bailar se me iluminaron los ojos. Soy malísima para el baile, pero escuchar cantarlo, verlos bailar, me llena el alma.

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