Opinion

Cayetano Martínez de Irujo. Jinete

2 Marzo, 2017

El flamenco en nuestra casa lo tuvimos por muy pequeños gracias a mi madre (Duquesa de Alba); era un espectáculo verla bailar cuando ensayaba en Las Dueñas en Sevilla, o en Madrid. Después, con 7 años estuve tocando la guitarra, hasta los 14. Aprendí lo duro que es ese instrumento; aunque yo no tenía un oído muy privilegiado (dice entre risas). Me gustaban mucho Camarón, Manzanita, Chiquete… fandangos, sevillanas… Y poco después lo dejé. Tengo una guitarra del año 62, que aún conservo; de Domingo Esteso. Dejé de tocar, pero durante toda mi juventud seguí yendo a tablaos, y seguí el flamenco en todos los sitios donde podía.

El flamenco es el único folclore verdaderamente español, y de las pocas artes que tiene el país, junto a la literatura, pintura y toros. Hay que mimar estas artes, para conservar nuestras raíces. Aunque haya evolución, el origen tiene que permanecer intacto. Los cantes antiguos y puros hay que conservarlos, en todas sus vertientes. Me fascinaba Paco de Lucía, tengo muchos discos de él.

El día 3 de marzo voy a Jerez a ver a la hija de Carmela de los Fanegas. Baila con bata de cola. Mara de Fanega. En la Guarida del Ángel.

Cuando vivía en Holanda (a finales de los 80), tenía una amiga, novia de un guitarrista, que era holandesa, pero con cara gitana, y bailaba bien. Iban a actuar en restaurantes y salas de Bélgica. Y yo iba con ellos de palmero y me divertía mucho. Pero nunca me atreví a cantar el público, pero sí en petit comité.

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