Editorial

El flamenco más viajero planea por Iruña de nuevo

3 Agosto, 2017

Es toda una hazaña convertirse en tan solo cuatro ediciones en uno de los encuentros más internacionales (e importantes) del panorama flamenco español. Al mismo tiempo que otras capitales del norte de la península, como Barcelona, han perdido sus buques insignia (De Cajón! o Catalunya Arte Flamenco, entre otros), Pamplona emergía de la marisma para asomar la cabeza del flamenco más puro y jondo; aunque con manchas de heterodoxia, que hoy día son inevitables, teniendo en cuenta la cantidad de propuestas de danza, cante, toque e instrumentación que hay en el mercado del arte.

En este contexto, el Festival Flamenco On Fire de Pamplona se ha convertido en uno de los máximos referentes del flamenco de Madrid parriba, y este año el ave zancuda ya ha atravesado Despeñaperros; y espera posarse en el ‘campanario’ del Baluarte de Iruña del 22 al 27 de agosto, para servir como uno de los principales escaparates del flamenco en el mundo. Y no solo con música, sino, como las grandes citas contemporáneas, también con apuestas por la gastronomía y actividades paralelas, entre las que destacamos los encuentros entre los artistas y los aficionados.

Flamenco On Fire vela por la conservación del flamenco de base – de hecho, siempre se recuerda al genio de Pamplona, Sabicas, como guardián de la marisma -, aunque no puede dar la espalda a la realidad y a la mestura que el flamenco está viviendo (desde sus inicios, realmente) con otras músicas, instrumentos o tecnologías. Por lo tanto, es una cita completa, donde se puede igual disfrutar de un recital de corte clásico como con una fusión o una extravagancia… pero con una exquisita selección de calidad, corriendo ese riesgo creativo que no se puede nunca obviar; y del que salieron muchas figuras que hoy día son ya clásicos (Lole y Manuel, Camarón, El Lebrijano o Enrique Morente, por ejemplo).

Aunque el recinto principal que albergará a nuestro querido flamenco será el Baluarte, el ave planeará por la Sala Zentral, Hotel Tres Reyes o se dejará ver por la ciudad navarra… según cuenta un pajarito, por la calle Mañueta, la plaza del ayuntamiento o el Hotel La Perla y el Civivox Condestable, entre otros. El flamenco se deslizará, sin descanso, en ruta para aterrizar en busca de su jamancia – como llaman los flamencos al papeo, a la comida -, a través de la ruta gastronómica El Pincho de Sabicas (que cuenta con la colaboración de la Asociación de Hostelería de Navarra).

Por supuesto, como buen flamenco que migra desde las marismas andaluzas, no se puede olvidar que hace 25 nos dejó una de esas figuras legendarias, Camarón de la Isla. Al igual que la organización, en busca de esa internacionalización del flamenco, ha querido también acordarse de uno de los genios musicales (y añadiría literarios) de todos los tiempos, Leonard Cohen, que nos dejó recientemente; y que gracias al gurú Enrique Morente pudimos ver y oír sus versos aflamencados en español (Omega).

No podemos pasar por alto que Flamenco On Fire vive a pie de calle y cuenta con la colaboración de la Federación de Asociaciones Gitanas de Navarra Gaz Kaló, quienes velan por el respeto y recuerdo del maestro Agustín Castellón Campos Sabicas (Pamplona, 1915 – Nueva York, 1990), a través de las Jornadas de Arte Flamenco, que se organizan desde que el festival nació en 2014.

Isidoro Cascajo de la Barrera-Caro

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